A mediodía, para desconectar de
tanta mala noticia me he acercado al mercadillo semanal que hacen en Divonne.
Allí me he cruzado con varios españoles, la mayoría de vacaciones.
El mercadillo es fantástico, y
muy diferente a lo que estoy, o estamos acostumbrados. Hay los mismos
tenderetes que te puedes encontrar en España, pero echo de menos a esa gitana
dejándose la garganta con su: “a 1 leuro guapa, bragah de calidáh, cuando te
vea tu marío te va a poné mirando al sielo”.
Una cosa que aquí se lleva mucho
son los quesos. Se podría decir que es como allí el jamón. Que digo el jamón!
Como el jamón, la tortilla de patatas, el pan, las olivas… aquí comen queso a
todas horas. Tiene cien millones de variedades y la calidad en general es
espectacular. Yo tengo un buen amigo francés llamado Thierry que me enseño a
saborearlos y aunque no pueda decir que me haya “convertido al quesismo”, me
gustan mucho.
Volviendo al tema, uno de los
españoles que me he cruzado hoy (aquí cuando un español ve a otro español “se
tira a su cuello” para que le de feedback del tema trabajo) me comentaba que
estaba un poco a la espera de si le llamaban. Jo! Ya es tercero que me dice lo
mismo.
Me comentaba que ya había dejado el cv en todas las agences de placement y que ahora esperaba a que le llamaran. A uno le comenté el otro día que a mí me faltan horas al día y llevo aquí tres semanas. Le dije que, si buscaba de cualquier cosa (que es la tónica general aquí), aparte de las agences de placement podía ir a hacer puerta fría a polígonos, a viñedos (que hay muchísimos), sacar un listado de empresas de la construcción y contactarlos, sacar otro listado con empresas de limpieza, etc.
Y después de haber hecho todo eso
¿Ya se puede decir que uno lo ha hecho todo? NO! Después de todo eso se va uno
a la ciudad de al lado y empieza de cero otra vez. No sé, es mi punto de vista.
Yo estoy enfocado diferente, pero en su lugar es lo que haría.
Esa charla de hoy me ha hecho
reflexionar y lo cierto es que les entiendo. Aquí uno se va haciendo pequeño, y
la mente te puede jugar una mala pasada. Me he mirado en el espejo y me he
preguntado: “¿eres sincero contigo mismo?”
Yo siempre he “presumido” de que
mi activo más importante es mi cerebro, que no hay nada que no pueda conseguir
si me lo propongo. Pues mi sorpresa ha sido megalítica al ver mis momentos de
flaqueza. De repente han pasado dos semanas y sin querer te vas “acomodando”,
diciéndote a ti mismo: “ya llegará, a ver si hay suerte” (odio la palabra
suerte).
El modo inconsciente que tiene tu
mente para asimilar tres millones quinientos mil “noes”, es el de pensar que tú
ya has hecho todo lo posible. A esto vamos a llamarlo error nº2.
Como os digo, no soy “el más
listo de la clase”. Yo también he sucumbido a esos momentos de crisis que sufren
los que vienen aquí, y que son imposibles de evitar. Lo que ocurre es que, como
dijimos en algún post, si me caigo me levanto.
Le he dado muchas vueltas a este
tema, y he decidido crearme un sistema para no “acomodarme”. Me he hecho una
plantilla con cuatro frases y dos casillas de verificación (SI/NO). Las cuatro
frases son:
¿Has seguido la misma rutina de horarios
y trabajo que el día en que llegaste y te comías el mundo?
¿Cuántos cv has repartido hoy? Compáralos
con los que repartiste la primera semana.
¿A cuántas ofertas te has
apuntado hoy? Compáralas con las que te apuntaste la primera semana.
¿Has dejado tareas pendientes
para mañana para hacer algo que no tiene que ver con trabajo?
Bueno, esto es muy particular de cada uno pero a mí me ayuda. Supongo que alguno lo verá una chorrada pero os puedo decir que si hoy tuviera que evaluarme por estas cuatro preguntas, estoy suspendido.
Uno se va poniendo excusas como,
es que hoy es domingo y todo está cerrado, hoy como es fiesta duermo un poco
más… ¿Qué duermes un poco más? ¿Qué estás cansado? Jejeje.
Así que mañana me haré de nuevo
esas cuatro preguntas, y sé que voy a sacar un notable!
El post de hoy se lo dedicamos a nuestros
papis, que también lo pasan mal en la distancia. Luisico, Magdalena, va por
ustedes!





